jueves, 7 de septiembre de 2017

'Narcos 3': tan buena como las de Pablo Escobar (1 y 2)

    
    'Narcos 3' es tan buena como las dos primeras, que se dedicaron a la lucha contra el sanguinario capo del Cartel de Medellín, Pablo Escobar


    En la tercera entrega de esta serie de gran calidad, acción y humor (geniales los toques que aporta una joven pareja de agentes de la DEA), la lucha es contra el Cartel de Cali, mucho más sofisticado que el brutal Escobar. 

    Esta banda organizada de criminales controló el 80% del tráfico de cocaína del planeta: 1.000 millones de dólares anuales en 1993. La serie es un 50% real y un 50% ficcionada. Los personajes, por muy excesivos que parezcan, sí existieron.


    La investigación la dirige de nuevo el héroe americano que acabó con los de Medellín, el agente Peña, el que sale en la foto de Escobar muerto sobre un tejado colombiano. 

    Perfectamente interpretado por Pedro Pascal, se encargará de navegar entre policías corruptos y agentes de la CIA manipuladores para intentar desarticular a los hermanos Rodríguez Orejuela, verdaderos capos, amantes del lujo y la discreción, y auténticos zares de la droga que inunda México en su paso a Estados Unidos.


    Aquí aparecerá uno de sus socios principales, Pacho Herrera, a quien da vida, el genial actor español, de origen argentino, Alberto Ammann, dotándolo de una peligrosidad terrible y de un aspecto más que letal. Su falta de escrúpulos solo es comparable con la de 'El navegante', el principal sicario del cartel.

    Ammann, por cierto, protagoniza una de las escenas más duras de la serie. Es una especie de psicópata de guante blanco. Muy destacable es también el papelón de Matias Varela como Jorge Salcedo, el jefe de seguridad de los mafisos caleños. Un personaje con mucho peso en la trama.


    Llama la atención los papeles destacados de Miguel Ángel Silvestre (Franklin, quien blanquea el dinero sucio de la droga) y de Javier Cámara, como Palomari, el cantable de los todopoderosos gansters. Papelón, en su línea, del riojano.

    Chepe Santacruz Londoño (también genial Pepe Rapazote) es otro de los personajes más intimidantes, al estilo de Tony Montana, en 'El precio del poder'.


    La serie es pura dinamita. Secuencias poderosas. Una trama enrevesada. Unos personajes al borde del abismo. La lucha desesperada de un país (presidido por Ernesto Samper) para no sucumbir bajo el poder de los narcos y la de otro, EE.UU., el mayor consumidor de droga, peleando contra estos mafiosos extremadamente peligrosos. 

    ¿Dónde está el bien y dónde el mal? ¿Los buenos deben convertirse en seres infames para acabar con la maldad? ¿Quién gana con todo esto? Si no fuera porque los países ricos consumen drogas en cantidades industriales, jamás habrían existido bestias como Escobar, García Abrego, Chapo Guzmán, Arellano Félix, Rodríguez Orejuela, Beltrán Leyva, Rodríguez Gacha, Hermanos Ochoa, Hélmer Herrera, Santacruz Londoño, Amado Carrillo...

lunes, 28 de agosto de 2017

'Death Note': bastante entretenida

    
    No todos los días puedes cagarte a la mayoría de villanos, abusones y malas personas del mundo. Con el libro 'Death Note' eso es posible. Escribes la palabra de un malote, visualizas su cara y un monstruo más feo que un gremlin se lo carga. Terror, acción y cine fantástico a toda mecha.


    Esta película, basada en una historia de anime japonesa, es bastante entretenida. Porque está repleta de acción y de preguntas existenciales: ¿es justo que un estudiante de instituto, llamado Ligth, junto a su novia, se vaya cepillando a más de 400 malos malotes, entre mafiosos, militares corruptos, alumnos abusones...?


    Además, la caza de Ligth-Kira (que así se hace bautizar este justiciero con cada vez más adeptos entre la población que exige 'ojo por ojo') que inicia con el FBI un extraño detective friki y de grandes capacidades es bastante misteriosa a la vez que espectacular.


    El 'gremlin' malo que aparece cada vez que el 'death note' (cuaderno de la muerte) cae en manos de un nuevo depositario da miedo. Sobre todo la primera vez que aparece.

    Muy entretenida y con un final que nadie se espera.

jueves, 24 de agosto de 2017

'Snowfall': brillante e imprescindible

    
    Todo un descubrimiento. Los años 80 explicados como lo que fueron: desinhibidos, repletos de placer y juego, deseos de progresar, lucha entre comunismo y capitalismo, y donde la cocaína no estaba nada mal vista, todo lo contrario: era jugosa para desarrollar una vida sin preocupaciones. 

    Narcotráfico, CIA, Contranicaragüense, lucha libre y enfrentamiento entre blancos y negros añaden salsa a esta brillanrísima serie, imprescindible y con una enorme carga emocional.

    Hay escenas que recuerdan las de 'El precio del poder', como una antológica por dura de cuando unos pequeños camellos intentan vengarse de un pequeño traficante que les ha robado. O las locuras del crudelísimo capo israelí. "Todo el mundo cree que estoy loco, pero solo soy un extravagante", dice Avi Drexler, excelentemente interpretado por Alon Moni Aboutboul, en la línea del Joe Pesci más brutal.

    Potente y magnética es la interpretación de otro de los duros de esta magnífica serie sobre drogas, capos, interculturalidad, pobreza y política: Sergio Peris Mencheta que da vida a un luchador mexicano de tercera llamado Gustavo 'El Oso' Zapata. Da mucho juego y es de los que sorprende por su acción en ocasiones salvaje.

    El protagonista principal Franklin Saint (genial Damson Idris) es un joven atractivo por su elevada inteligencia y carisma, por saber sobrevivir en un barrio olvidado y por su gran ambición... lo que nos hará sufrir a todos.

    'Snowfall' es grande y adictiva. La trama es absorbente porque en ningún momento sabemos qué sucederá. Y porque los personajes son interesantes, repletos de taras, traumas y fracasos, pero que siguen luchando a dentelladas con la mísera vida que les ha tocado en liza. 

    Eso también se podría extrapolar a la tercera de las historias que tejen esta genialidad. El mano a mano y las aventuras entre un gris agente de la CIA y un camuflado jefe de la Contra que lucha en EE.UU con medios oscuros y en la selva con armamento para derrocar a los sandinistas.

    Ya espero con ansia la segunda temporada.

martes, 15 de agosto de 2017

'Los odiosos ocho': como 'Diez negritos' en una venta de Wyoming

    
    'Los odiosos ocho' es una muy buena película. Refleja fielmente las neuras de ese genio llamado Quentin Tarantino que oscilan entre el existencialismo, el surrealismo y la tontuna humana.

    Ambientada en una taberna del interior de Wyoming, en una noche tormentosa, enfrenta a unos personajes extraños y repletos de secretos ante la detención de la asesina Daisy Domergue (genial Jennifer Jason Leigh) por parte del cazarrecompensas John 'La Horca' Ruth (bestial Kurt Russell).

   Viajan en una diligencia hacia Red Rock donde esta será ajusticiada. Pero antes pararán, debido al mal tiempo, en la mercería de Minnie Mink, donde se darán de bruces con extraños pasajeros de la anterior caravana: un supuesto verdugo inglés, un viejuno general de los confederados, un vaquero amenazante y un mexicano que se encarga de la hacienda. Ni rastro de Minnie ni de su marido, lo que extraña a otro de los viajeros, el también cazarrecompensas mayor Marquis Warren (buenísimo Samuel L. Jackson).

    Se trata de una especie de Cluedo o de 'Los diez negritos' lo que a partir de entonces sucederá entre ocho personajes excéntricos en el interior de la venta de Minnie. Todos desconfiando de todos, en medio de na enorme nevada.

    La historia es muy buena. Mantiene el suspense todo el tiempo. El misterio es interminable. Los giros de la trama son perfectos. Los diálogos, a lo Tarantino, son ingeniosos y cargados de inteligencia y mala baba. Una pedazo de película.

domingo, 13 de agosto de 2017

'Ozark': el nuevo 'Breaking bad'

    
     'Ozark' es una serie imprescindible, en la línea de esa obra maestra llamada 'Breaking bad'. Los dos últimos capítulos de la primera temporada son de órdago, insuperables. Unen material de la magnífica historia del profesor Heisenberg con instantáneas más propias de 'Uno de los nuestros'.

     'Ozark' se vive al límite, se te mete bajo la piel y te hace temblar de miedo, sentimiento y asco. La historia es muy buena. Original y repleta de fuerza. Lo que es capaz de hacer el contable-asesor Marty Byrde (un buenísimo Jason Bateman) por salvar la vida de su familia y la suya propia es bestial.

    No en vano, pasa de ángel a demonio, como si fuera el protagonista de 'Perros de paja' en versión calmada.

     La mafia enturbia la pacífica vida de una familia media-alta estadounidense por culpa del socio de Byrde. A partir de ahí, y de unos momentos más propios de 'Los Soprano', el contable, su mujer (una genial Laura Linney) y sus hijos emigrarán para cumplir con unas órdenes al límite. Si no las logran, serán torturados y ajusticiados.
   
     En el pueblo de la América rural al que se mudan desde Chicago ocurrirán varias subtramas a cada cual más envolvente, misteriosa y trepidante.

    Es una serie dura, que emociona, hace pensar y te pone del lado de alguien que no es tan bueno como aparenta... o sí lo es, pero las circunstancias lo transforman en una bestia parda.
   
       Un tipo intentando sobrevivir entre varios fuegos. Ojo a su hijo, al propietario de la casa en la que viven, a su socia, al FBI, a los macarras del pueblo y a la familia rural que cultiva amapola. Terroríficamente malos hasta decir basta!

    Imprescindible. Brutal. Hay que verla, sí o sí. Espero con ansia la segunda temporada.

domingo, 6 de agosto de 2017

'Mordiendo la vida': potente película, entre 'Perros callejeros' y 'El crack'

    
    'Mordiendo la vida' es una buena cinta. Especial y dotada de una fuerza mágica. Podría definirse como una mezcla de 'Perros callejeros' y 'El crack'. También se la podría incluir dentro del cine quinqui o del policíaco. 

    Desde luego, es oscura, complicada, interesante y fiel reflejo de una época que ya se marchó: principios de los años 80 cuando nuestro país salía de 40 años de retraso y se incorporaba a marchas forzadas a la Europa más adelantada.


   Rodada en 1986, montada en 1987 apenas se vio en los cines al quebrar la productora. Ahora está en la calle en forma de dvd. La firma Martín Garrido (director, guionista y actor) quien da vida al agente incorruptible, borracho y maltratador de delincuentes llamado Ángel. Un Harry Callahan versión isleña que patrulla las calles de la mano de su Magnum 44.

    Se mueve por los bajos fondos del Barrio Chino de Palma, ese que ya no existe, pero que en la época se tragó a algunos de los soldados de la VI Flota de EEUU que recalaban en la capital balear. Fiero era este lugar: Puerta de Sant Antoni, calle Socorro, calle Apuntadors, vías perpendiculares a la calle del Sindicato...

    A Ángel lo acompaña otro policía, Don Ricardo (un enorme Eduardo Fajardo), que busca a un octogenario asesino por las pensiones de baja estofa. Entre ellas, la de 'La Trueno' donde vive la prostituta chic y apaleada 'La Rizos' (genial Beatriz Barón). Paralelamente, deben lidiar con un sanguinario chorizo Rodolfo a las órdenes del capo de la Isla, interpretado por Serafín Guiscafré.


    Paul Naschy posee un papel secundario, pero llamativo: el del sicario 'El Murciano'. Por cierto, Garrido no lo quería en la película, pero la insistencia de Fajardo lo incluyó. Al final, el director mallorquín criticó sus elevados aires durante el rodaje.

    Genial la imagen de la España de 1986, el argumento, aunque cojea en algunas escenas a mitad de la cinta, es potente y sin concesiones. El final es muy bueno. También se agradece la potente banda sonora, obra de Amaro en colaboración con Lorenzo Santamaría.

    Desde luego, una película de culto, injustamente olvidada. Muy buena!!!

martes, 1 de agosto de 2017

'Máquina de guerra': buenísima sátira antibélica

    
    'Máquina de guerra' es un peliculón. Antibelicista y cargada de crítica social. No sabes si tomarla en serio o en broma. Es un esperpento. Fiel reflejo de la actuación de EE.UU. en Afganistán tras el 11-S. Continuas barrabasadas sin pies ni cabeza.

    Brad Pitt hace un papelón. Hay escenas antológicas como las mañanas en las que el general McMahon, al que representa, sale a correr; o la gira por Alemania y Francia en un bus pintado para niños; o cuando el militar, jefe de la misión afgana, debe explicar a un soldado el porqué de su intervención en la provincia de Helmand.

    Es una película que provoca la carcajada desenfrenada cuando lo que explica es de llanto. Si la realidad de la intervención militar de Estados Unidos en Afganistán es la que refleja la cinta... está claro por qué todo se ha ido al carajo.

    Pedazo de historia. Buenísima película. Caricatura de lo que está sucediendo en el país de los habitantes indomables y en el cercano Iraq.

    El humor cáustico, de sátira y profunda crítica social, es bestial. Y Pitt está que se sale dando vida a una especie de guiñol del general MacArthur. Y la tropa que le sigue a todas partes, su séquito, es una antología del frikismo. Son serios y creen en su misión... pero precisamente por ello provocan la risa floja.

viernes, 21 de julio de 2017

'iBoy': muy entretenida

    
    'iBoy' es una película muy entretenida. Mezcla de policíaca, gángsters y héroes de cómic. Con crítica social incluida. Va de la degradación de los barrios de Londres donde la única salida es entrar en bandas y dedicarse al trapicheo.

    Por problemas causados por nuestra vil sociedad, Tom (Bill Milner) adquiere poderes sobrehumanos que le permiten combatir el crimen en su ciudad, a la vez que quiere vengarse de los abusos sufridos por su amiga Lucy (Maisie Williams, la gran Arya Stark de 'Juego de Tronos').

    La situación de Tom, que vive con su abuela, recuerda un poco a la de Peter Parker (Spiderman), mientras que el ambiente barrionajero podría ser el de la película 'Batman' sin tanto efecto especial ni fotografía tenue.

    El mundo de las bandas, del capo de la droga, del cruel jefecillo que distribuye en la zona y del oscuro futuro de la juventud, hija de las clases bajas londinenses, crean un ambiente claustrofóbico y letal.

    Es genial el caos que provoca entre los malos la aparición de 'iBoy' y su búsqueda de la justicia por encima de todas las cosas. Vale la pena. Muy entretenida y con interés. 

viernes, 14 de julio de 2017

'La casa de papel': adictiva

    
    Los tres primeros capítulos de 'La casa de papel' son adictivos. La serie no tiene nada que envidiar a las potentes producciones de acción norteamericanas o a las grandes series de Netflix. 

    El robo de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre por un grupo de quinquis de primera fila, liderados por el misterioso 'El Profesor' (perfecto Álvaro Morte), hace las delicias de los amantes del thriller y de las películas de acción.


    Está muy bien hecha y mantiene la tensión y el suspense en todo momento. Ayuda el saber qué va a pasar con los 60 rehenes, entre estos una clase del Colegio Inglés de Madrid, y realmente qué buscan los atracadores: rehenes con dinero, empleados del lugar, dinero...

    Están geniales los actores. Llama la atención lo bien que Alba Flores hace de choni medio loca, peligrosa y armada. Muy bien está Pedro Alonso, que encarna a Berlín, una especie de psicópata a lo De Niro en 'Taxi Driver'. Úrsula Corberó también hace un buen papel.


    Me chirría la inspectora Raquel Murillo (Itziar Ituño) sobre todo porque al principio va de demasiado dura-estresada-alterada-al borde de un ataque de nervios, y es poco creíble. Sobreactúa. Floja está, igualmente María Pedraza, que hace de Alison Parker, la pija hija de diplomático.

    Buenísima la relación e interacción entre Moscú (Paco Tous) y su hijo el macarrilla Denver (Jaime Lorente), a pesar de que parece imitar en todo momento a Mario Casas.

    Vale la pena y mucho. Nos mantiene pegados al sillón.

lunes, 3 de julio de 2017

'El Chapo': muy recomendable, pero menos que la genial 'Narcos'

    
    'El Chapo', la nueva serie de Netflix sobre el jefe del Cártel de Sinalona, es una buena serie, que entretiene y nos permite ver la casi realidad de estos 'robin hood' que no lo son tanto.

    Es bastante menos espectacular y engancha menos que la genial obra maestra que es 'Narcos', sobre la vida de Pablo Escobar, el rey de reyes de los narcos a finales de los años 80 y principios de los 90.

    Escobar aparece en un capítulo mientras cierra un trato con Joaquín Guzmán Loera, más conocido como 'El Chapo' Guzmán.

    La serie toca varios puntos oscuros de la historia de México, como es el asesinato -en un supuesto fuego cruzado entre narcos- del obispo de Guadalajara Juan Jesús Posadas Ocampo, y el juego ambiguo del presidente Salinas de Gortari con los capos mexicanos.

    Cansa tanto trasiego de coche en coche y la cara de palo de El Chapo que, por ciento, no para de darle a la sin hueso, chati tras chati, en un combate cara a cara con Nacho Vidal.

    La serie entretiene pero le falta trabaja algo más las escenas de tiroteos. Además, muestra a un capo, el 'Chapo' Guzmán que para nada se parece a esta bestia a la que han comparado con Escobar. 

    Eso sí, los que más miedo dan son los hermanos Arellano Félix (en la serie llamados Avendaño), auténticos psicópatas y el general Blanco. Malas bestias.