martes, 15 de agosto de 2017

'Los odiosos ocho': como 'Diez negritos' en una venta de Wyoming

    
    'Los odiosos ocho' es una muy buena película. Refleja fielmente las neuras de ese genio llamado Quentin Tarantino que oscilan entre el existencialismo, el surrealismo y la tontuna humana.

    Ambientada en una taberna del interior de Wyoming, en una noche tormentosa, enfrenta a unos personajes extraños y repletos de secretos ante la detención de la asesina Daisy Domergue (genial Jennifer Jason Leigh) por parte del cazarrecompensas John 'La Horca' Ruth (bestial Kurt Russell).

   Viajan en una diligencia hacia Red Rock donde esta será ajusticiada. Pero antes pararán, debido al mal tiempo, en la mercería de Minnie Mink, donde se darán de bruces con extraños pasajeros de la anterior caravana: un supuesto verdugo inglés, un viejuno general de los confederados, un vaquero amenazante y un mexicano que se encarga de la hacienda. Ni rastro de Minnie ni de su marido, lo que extraña a otro de los viajeros, el también cazarrecompensas mayor Marquis Warren (buenísimo Samuel L. Jackson).

    Se trata de una especie de Cluedo o de 'Los diez negritos' lo que a partir de entonces sucederá entre ocho personajes excéntricos en el interior de la venta de Minnie. Todos desconfiando de todos, en medio de na enorme nevada.

    La historia es muy buena. Mantiene el suspense todo el tiempo. El misterio es interminable. Los giros de la trama son perfectos. Los diálogos, a lo Tarantino, son ingeniosos y cargados de inteligencia y mala baba. Una pedazo de película.

domingo, 13 de agosto de 2017

'Ozark': el nuevo 'Breaking bad'

    
     'Ozark' es una serie imprescindible, en la línea de esa obra maestra llamada 'Breaking bad'. Los dos últimos capítulos de la primera temporada son de órdago, insuperables. Unen material de la magnífica historia del profesor Heisenberg con instantáneas más propias de 'Uno de los nuestros'.

     'Ozark' se vive al límite, se te mete bajo la piel y te hace temblar de miedo, sentimiento y asco. La historia es muy buena. Original y repleta de fuerza. Lo que es capaz de hacer el contable-asesor Marty Byrde (un buenísimo Jason Bateman) por salvar la vida de su familia y la suya propia es bestial.

    No en vano, pasa de ángel a demonio, como si fuera el protagonista de 'Perros de paja' en versión calmada.

     La mafia enturbia la pacífica vida de una familia media-alta estadounidense por culpa del socio de Byrde. A partir de ahí, y de unos momentos más propios de 'Los Soprano', el contable, su mujer (una genial Laura Linney) y sus hijos emigrarán para cumplir con unas órdenes al límite. Si no las logran, serán torturados y ajusticiados.
   
     En el pueblo de la América rural al que se mudan desde Chicago ocurrirán varias subtramas a cada cual más envolvente, misteriosa y trepidante.

    Es una serie dura, que emociona, hace pensar y te pone del lado de alguien que no es tan bueno como aparenta... o sí lo es, pero las circunstancias lo transforman en una bestia parda.
   
       Un tipo intentando sobrevivir entre varios fuegos. Ojo a su hijo, al propietario de la casa en la que viven, a su socia, al FBI, a los macarras del pueblo y a la familia rural que cultiva amapola. Terroríficamente malos hasta decir basta!

    Imprescindible. Brutal. Hay que verla, sí o sí. Espero con ansia la segunda temporada.

domingo, 6 de agosto de 2017

'Mordiendo la vida': potente película, entre 'Perros callejeros' y 'El crack'

    
    'Mordiendo la vida' es una buena cinta. Especial y dotada de una fuerza mágica. Podría definirse como una mezcla de 'Perros callejeros' y 'El crack'. También se la podría incluir dentro del cine quinqui o del policíaco. 

    Desde luego, es oscura, complicada, interesante y fiel reflejo de una época que ya se marchó: principios de los años 80 cuando nuestro país salía de 40 años de retraso y se incorporaba a marchas forzadas a la Europa más adelantada.


   Rodada en 1986, montada en 1987 apenas se vio en los cines al quebrar la productora. Ahora está en la calle en forma de dvd. La firma Martín Garrido (director, guionista y actor) quien da vida al agente incorruptible, borracho y maltratador de delincuentes llamado Ángel. Un Harry Callahan versión isleña que patrulla las calles de la mano de su Magnum 44.

    Se mueve por los bajos fondos del Barrio Chino de Palma, ese que ya no existe, pero que en la época se tragó a algunos de los soldados de la VI Flota de EEUU que recalaban en la capital balear. Fiero era este lugar: Puerta de Sant Antoni, calle Socorro, calle Apuntadors, vías perpendiculares a la calle del Sindicato...

    A Ángel lo acompaña otro policía, Don Ricardo (un enorme Eduardo Fajardo), que busca a un octogenario asesino por las pensiones de baja estofa. Entre ellas, la de 'La Trueno' donde vive la prostituta chic y apaleada 'La Rizos' (genial Beatriz Barón). Paralelamente, deben lidiar con un sanguinario chorizo Rodolfo a las órdenes del capo de la Isla, interpretado por Serafín Guiscafré.


    Paul Naschy posee un papel secundario, pero llamativo: el del sicario 'El Murciano'. Por cierto, Garrido no lo quería en la película, pero la insistencia de Fajardo lo incluyó. Al final, el director mallorquín criticó sus elevados aires durante el rodaje.

    Genial la imagen de la España de 1986, el argumento, aunque cojea en algunas escenas a mitad de la cinta, es potente y sin concesiones. El final es muy bueno. También se agradece la potente banda sonora, obra de Amaro en colaboración con Lorenzo Santamaría.

    Desde luego, una película de culto, injustamente olvidada. Muy buena!!!

martes, 1 de agosto de 2017

'Máquina de guerra': buenísima sátira antibélica

    
    'Máquina de guerra' es un peliculón. Antibelicista y cargada de crítica social. No sabes si tomarla en serio o en broma. Es un esperpento. Fiel reflejo de la actuación de EE.UU. en Afganistán tras el 11-S. Continuas barrabasadas sin pies ni cabeza.

    Brad Pitt hace un papelón. Hay escenas antológicas como las mañanas en las que el general McMahon, al que representa, sale a correr; o la gira por Alemania y Francia en un bus pintado para niños; o cuando el militar, jefe de la misión afgana, debe explicar a un soldado el porqué de su intervención en la provincia de Helmand.

    Es una película que provoca la carcajada desenfrenada cuando lo que explica es de llanto. Si la realidad de la intervención militar de Estados Unidos en Afganistán es la que refleja la cinta... está claro por qué todo se ha ido al carajo.

    Pedazo de historia. Buenísima película. Caricatura de lo que está sucediendo en el país de los habitantes indomables y en el cercano Iraq.

    El humor cáustico, de sátira y profunda crítica social, es bestial. Y Pitt está que se sale dando vida a una especie de guiñol del general MacArthur. Y la tropa que le sigue a todas partes, su séquito, es una antología del frikismo. Son serios y creen en su misión... pero precisamente por ello provocan la risa floja.